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lunes, 2 de marzo de 2009

Sobre ser payaso de circo


Por supuesto que han pasado varias semanas desde que escribí por última vez. Por supuesto que no se sobre qué escribir pes mi monótona vida no ha dado material novedoso para relatar. Por supuesto que continúo con mis vicios y comportamientos inpropios frente a las personas. Por supuesto que detesto el tener que pretender que puedo cambiar mi modus vivendi con solo pensarlo por un ratito, y el suponer que no es una meta muy lejana solo para despues caer en la realidad que ha sido mi vida: es imposible esa mierda.

Pero todo es parte de lo mismo que he venido haciendo durante meses, lo cual me ha beneficiado/perjudicado en formas de las que sólo me doy cuenta luego de recapacitarlas y hacer el recuento de los daños. Despues de todo, sigo siendo el mismo payaso que empezó este blog hace escazos mes y medio, y evidentemente en tan breve tiempo no puedo decir que he cambiado. Soy el mismo payaso que una vez pensó que la bondad y el compañerismo son recompensados de vuelta solo para ser pateado en el mismísimo centro de lo que vulgarmente denominamos el orto por la siempre prostituta barta que pensamos es la realidad.

Aun ante todo esto, sigo siempre positivo/cínico ante lo que me depara la vida... hasta el punto en que mi pseudo-condición de alcohólico me ha jugado trucos sucios con lo que pienso que es la realidad, lo bueno y lo malo:

¿Cuál es el punto en ser el protagonista heróico de la misma fantasía animada de ayer y hoy, si mañana volveré a ser el mendigo autocompadeciente que no sabe discernir entre el desahogo y el exceso? - Sentir que uno tiene algo por lo que continuar, y creer que uno aun es capaz de aportar algo a la tan vulgar humanidad a la que pertenece.

¿Cómo se puede sobrevivir al temor a los payasos de circo, con sus maquilladas caras y absurdos cabellos acariciados por el humo de un cigarrillo tras bambalinas? - Cayendo en razón de que detrás de ese maquillaje existe precisamente un humano temeroso determinada situación, el cual logra intimidar o alegrar al niño cumpleañero solamente porque está maquillado y sabe adaptarse a su maquillaje, y que una vez despojado de este sigue siendo el mismo infeliz farsante que decidió maquillarse para darle una cara distinta al mundo.

Entonces es cuando entro en razón y reconosco que formo parte de ese mismo circo, en el que aparecen héroes y payasos (entre otros fatídicos personajes), pero que después de el show sigo siendo el mismo rostro sin maquillar y el mismo ego sin alimentar. Y decido por fin dar lo mejor de mi durante ese show, solo porque el público y los personajes así lo exigen.


Después de todo, lo divertido del circo se acaba una vez termina el show....